Charles Moulton: un psicólogo que dedicó su vida al polígrafo y a dibujar cómics
El doctor William Moulton Marston, mejor conocido como Charles Moulton estudió psicología en la famosa Universidad de Harvard, y fue una de las mentes detrás de la creación del famoso polígrafo, es decir, del detector de mentiras.

Es curioso que su mayor logro, el que lo puso en los libros de historia, no fuese uno académico, sino artístico (y de arte comiquero, nada menos): la creación de la Mujer Maravilla.
Fue algo muy lógico. Marston supo desde el principio que los comics eran un excelente vehículo, y no tardó en ser consultor educativo para All-American Comics, lo que después sería DC Comics.

Marston, siendo un hombre progresista, no tardó en darse cuenta de la falta de heroínas en las historietas de aquella época, y decidió hacer algo al respecto. Trabajando en conjunto con su esposa Elizabeth y junto con Olive Byrne, (la “otra mujer” del Dr. Marston) se le dió vida a la heroína amazona más famosa de las historietas. Leer más…

Cuando algo nos molesta despierta nuestro desasosiego si es un hecho pequeño o aislado, pero si continúa en el tiempo o es de un tamaño mayor alimenta nuestra ira. Esa ira no va contra el hecho en sí, sino contra nosotros/as mismos/as, por la mala gestión que hacemos de esa situación. Dicho en castellano puto y fino: nos jode no tener cojones para solucionar lo que pasa.
Recientemente he comprobado que no siempre es bueno que la ira brote en el momento más inoportuno con la excusa de ser natural o auténtico/a. Comprobar el refrán “la venganza se sirve fría” es una satisfacción, siempre que no se haga con intención de vengar o fastidiar a quien nos pagó con su desdén, sino cuando se realiza con el espíritu de pasar página restando importancia a nuestro antiguo foco de rabia.
Dicho en otras palabras: compensa más el pensar “mi vida es un libro con muchas páginas y hoy paso a la siguiente” o “a otra cosa mariposa” en lugar de “voy a hacer esto para fastidiar a Fulanito o Menganita”. Diferencias evidentes: en el primer caso actúo para mí y en el segundo en función de los demás. No queremos vivir nuestra vida en función de otra persona que no seamos nosotros mismos, así que eliminemos ese deseo de hacer por o para “XXXX” (añadid el verbo que más os plaza) a “XXXX” (añadid el nombre que deseéis).
Esto se ve muy claramente cuando se trata de completar la frase anterior con un verbo “negativo” (joder, fastidiar, putear, etc. -mi castellano es muy rico, ya lo sabéis-). Sin embargo, también aplicadlo a un verbo “positivo”. Por ejemplo, la frase “Voy a llegar pronto a casa para hacer compañía a mi pareja” es tan nocivo como “Voy a putear a mi pareja porque no me deja estar con mis amigos/as”. En ambas estamos Leer más…
Al igual que los Unos, los Cuatros comparan la realidad con aquello que podría ser. Pero, mientras los Unos tienden a buscar su imperfección e intentan corregir lo que está equivocado, los Cuatros a menudo se tuercen fuera de la realidad y viven en sus imaginaciones, sentimientos y humores.
Junto a los Dos y los Tres, los Cuatros gravitan entre la vanidad y la confusión de imagen pero paradójicamente pueden expresarlo . Los Cuatros en mayor medida se identifican con una imagen de ser defectuosos, sobre todo si esto les confiere una calidad de originalidad o especial singularidad. Un Cuatro fuerza, por ejemplo, lamenta su incapacidad para tener éxito en el mundo cotidiano, pero esta queja podría llevar una calidad sutil de presunción. Los Cuatro podrían tener una auto-imagen que es románticamente trágica pero al mismo tiempo elitista.
Los Cuatros sanos tienden a ser idealistas, tener buen gusto y son grandes apreciadores de la belleza. Filtran la realidad a través de una subjetividad rica, sutil y son muy buenos con el pensamiento metafórico, la capacidad de generar conexiones entre hechos y acontecimientos no relacionados. La tendencia Cuatro de ver las Leer más…

Esta mañana ha tenido lugar una conversación con un amigo en la que los dos nos hemos dado cuenta que proyectando nos estamos colocando trampas en nuestro camino.
Todo ha comenzado cuando él me ha dicho que ha estado pensando que todo lo que yo empiezo nunca lo acabo, basándose en unos cursos en común que hemos hecho. La frase clave ha sido “Paco, he pensado que nunca terminas lo que empiezas”.
En un primer momento me he quedado sorprendido de que dijese esta afirmación tan tajante y tan sin venir a cuento, cierta en parte pero falsa en otra gran parte. No obstante, en ese momento sólo he alcanzado a decirle “No es cierto, termino muchas cosas de las que comienzo y otras no, según las circunstancias”. Comencé a defenderme atacándole, diciéndole que él no terminaba cosas pero no creo que eso fuera lo que le definía.
Al poco tiempo me contó una historia de una excursión de hace un par de días, en la que él relataba todo como maravilloso y dejó para el final la parte de la historia en la que comentó que Leer más…

En la vida puedo perder o ganar, todos fracasamos alguna vez, pero lo que no puedo consentir bajo ningún concepto es no intentarlo

Sentimiento morboso de celos.
Celoso por antonomasia, el Moro de Venecia de Shakespeare da su nombre al complejo.
De aquí nace la expresión popular “ser muy moro” para referirse a quien es muy celoso.

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas

Muchas veces me ha pasado que alguien acude a mí para salir de un problema lo más rápido posible. Es lo que todos queremos y es muy comprensible porque los psicólogos y psicólogas solemos ser la última opción que toma alguien que ya ha probado antes muchas cosas que no le han salido bien. “¿Tengo solución? ¿Crees que puedo salir de esto?” son las preguntas más escuchadas en esos instantes. Mi respuesta es siempre la misma: “si trabajas en tu problema lo conseguirás” (realmente, ésta es una traducción muy políticamente correcta de lo que suelo decir, aunque el contenido es similar).
Trabajo. He aquí el motivo de esta introducción. A este punto quería llegar. Quiero invitaros a hacer una reflexión, que es la siguiente: el verdadero trabajo y esfuerzo en las sesiones terapéuticas en ocasiones no comienza en la sesión 1. El motivo es que cuando un/a paciente inicia un proceso terapéutico, en ocasiones, no es realmente consciente de su situación, no ve una imagen completa de lo que le sucede. Es por eso que el trabajo terapéutico no puede centrarse en darle una información que no comprenderá este/a paciente.
Es por eso que en ocasiones la terapia, entendida como un proceso donde se mezcla esfuerzo y la consecución de un objetivo por parte del paciente, comienza realmente varios meses tras comenzar las sesiones terapéuticas. Es por este motivo también que muchos procesos terapéuticos se Leer más…





