Revista de Psicología, Consulta y Ayuda On-Line

Francisco José Navas Ainz

Espiral de Fraser

espiral-fraser.jpg 

Muchas ilusiones ópticas se esfuman cuando uno se hace consciente del truco, pero esto no pasa con la espiral de Fraser: incluso hay que recurrir al experimento para acabar de creérselo.

¿Creer el qué? Pues, sencillamente, que no hay ninguna espiral, sino una colección de círculos concéntricos: basta elegir uno de ellos y seguirlo con el cursor del ratón (se hará mejor en la ampliación) para comprobarlo.

Este efecto se deba seguramente a que nuestro más bien vago cerebro, al ver tantos movimientos dirigidos hacia el centro, supone que las líneas blanquinegras también se dirigen a él y, dado que tal hipótesis no entra en contradicción con ningún otro estímulo, no se molesta en realizar análisis adicionales.

30 Octubre 2007 - Publicado por fjnavas | Curiosidades, efecto óptico | , , , , , , , , | No Comments Yet

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario