Pros y contras de las estrategias de marketing de los clubes de baloncesto

Quenobajamos.com en el Estu, el Cajasol llena Sevilla con los colores del equipo y ahora el CB Granada con “Está en tu mano”. ¿Por qué los clubes necesitados de victorias miman a sus aficionados?

En las últimas semanas, coincidiendo con el final de la liga regular, estamos asistiendo a interesantes campañas de publicidad y motivación (en el mayor sentido de la palabra) que algunos clubes ACB están brindando a sus aficionados.

Vayamos por partes:

- El Estu ha ideado la original “Que no bajamos”, con página web incluida (quenobajamos.com) e impactante anuncio con Jasen simulando un entierro en vivo.

- El Cajasol ha difundido por toda Sevilla los colores del Cajasol y tras el último partido invitó a todos los aficionados a cerveza gratis.

- El CB Granada lanza la campaña “Está en tus manos”, en alusión a la salvación matemática. Está en manos de la afición. Además, convocan a los aficionados a batir el récord de personas bailando el Chiki-Chiki.

Todo esto que leemos, que hasta hace poco era insólito en nuestro baloncesto (más propio del fútbol o de un anuncio de captación de abonados del Cádiz C.F.), es la moda en los clubes ACB.

Los clubes modestos se han dado cuenta de que aquello que les hace grandes es su afición. El factor cancha ha de ser un elemento diferenciador que les permita imponerse en casa.

Por esto brindan campañas como la de las cervezas del Cajasol o la del récord guinness en Granada. La idea es hacer a la afición parte del éxito de lo que puede ser el final de temporada.

Estas iniciativas llenan pabellones pero… ¿cómo afectan a los jugadores?

Un pabellón a rebosar tiene efectos positivos y negativos en los jugadores. Pongamos ejemplos:

- Supone un incentivo para que los jugadores den el 100% en el encuentro que juegan como locales. De este modo, es obvio que la presión es para los visitantes, que se encuentran con un ambiente hostil y 5 jugadores dispuestos a jugar con todas sus fuerzas por ganarles el partido.

-Es un factor positivo cuando se gana. Se consigue una comunión jugador - afición y se consigue aumentar la implicación entre ambos. Aumenta la complicidad, la fidelidad al equipo y la sensación de control del aficionado en el resultado. Por ejemplo: cuando el Estu ganó al Cajasol la semana del lanzamiento de la campaña “Que no bajamos”.

- Tiene un efecto negativo cuando no se consigue la victoria. El jugador percibe que ha decepcionad al aficionado, el aficionado disminuye la confianza en el equipo y el jugador tiene una baja autopercepción de eficacia. Por ejemplo: cuando el Cajasol ha perdido la jornada pasada en casa frente a Pamesa, coincidiendo con el partido en el que se regaló cerveza a los aficionados tras el encuentro. Amarga cerveza tras la derrota.

En el caso del Cebé, esta próxima jornada si se consuma la victoria frente al Ricoh Manresa, record guinnes de baile del Chiki-Chiki de por medio, será una iniciativa positiva al igual que la de Estu. En caso de pérdida será un duro golpe para equipo y afición.

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